Historia de la RMCZ

RMCZ / Historia

La línea del tiempo

Historia de la RMCZ

La Real Maestranza de Caballería de Zaragoza ha sido testigo y protagonista de los momentos más relevantes de la historia de Aragón y de la Corona de España. La línea del tiempo de estos acontecimientos es el reflejo de la transformación de nuestra sociedad desde hace más de ochocientos años.

Las raíces de nuestra historia

El origen de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza se remonta al siglo XII, tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118. Desde entonces, la institución ha sido protagonista de los hechos más memorables de nuestra historia.

Insignia RMCZ

Alfonso I de AragónDebemos remontarnos al Medievo para encontrar el origen de esta institución nobiliar zaragozana. En el siglo XII, y tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador (1118), comienza a surgir una corriente que, influenciada por el espíritu caballeresco medieval que imperaba en Europa, canaliza la creación de cofradías, hermandades o capítulos nobiliarios destinados a defender sus privilegios frente al auge de una nueva burguesía urbana que estaba obteniendo normativas jurídicas y económicas propias.

El origen de esta Real Maestranza hay que buscarlo en el antiguo Capitol de Cavalleros e Infançones de la Ciudat de Çaragoça que, si bien de manera legendaria remonta su origen a la toma de la ciudad de Zaragoza por Alfonso I en 1118.

Ilustración: Alfonso I el Batallador por Pradilla (fragmento)

Primera referencia documental RMCZ 1291La primera referencia documental data de 1291. En este documento, conservado en el Archivo de la Corona de Aragón, se comprometía al Capitol, junto a otras entidades ciudadanas, a cooperar en el arreglo y tranquilidad de la ciudad,  evitando atropellos e inmoralidades.

Pocos documentos se conservan de esta época, y todos  ellos se localizan en el Archivo Municipal de Zaragoza y hacen alusión al ejercicio de la Ciudad  del llamado Privilegio de Veinte en los que se expresa la participación o colaboración del Capítulo en la defensa de los privilegios de Zaragoza.

El Capitol tenía potestad para expedir “letras testimoniales de hidalguía” que hacían fe en juicio  y fuera de él y sólo se expedían después de acreditar sus miembros su condición de  caballeros, nobles o infanzones, lo que se debe considerar como precedente histórico de los  requisitos exigidos en la actualidad por la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, su  continuadora como institución.

Ilustración: Documento  (reconstrucción digital)

Pedro IVEn 1340, la nobleza aragonesa acompaña a Pedro IV en su participación en la batalla del Salado contra los benimerines, saliendo victoriosos. Cuatro años más tarde, en 1347, Pedro IV confirma los Privilegios de la Unión. A partir de 1356 los caballeros y escuderos aragoneses, que ostentaban una función evidente de liderazgo militar, pasan a formar parte de la domus regia.
 
Pedro IV de Aragón, mandó canonizar la ceremonia de la coronación de los reyes de Aragón en la Ordinacion feyta por el muyt alto e muyt excellent Princep e Senyor el Senyor Don Pedro tercero Rey dAragon, de la manera como los Reyes dAragon se faran consagrar e ellos mismos se coronaran.
 

Ilustración: Pedro IV. el Ceremonioso (fragmento)

En el siglo XV comienzan a aparecer noticias más continuadas de este Capitol que nos demuestran, en primer lugar, su permanencia en el tiempo y posteriormente su estructura y organización nobiliar y caballeresca. En estos momentos forman parte, como uno de los núcleos más importantes, del ejército de Zaragoza, involucrándose directamente en la defensa de los privilegios de la capital del Reino.

Tapiz de San JorgeEl Capítulo, que con toda seguridad fue creado como fuerza defensora de la Ciudad, iría perdiendo su razón de ser conforme la frontera se desplazara hacia el sur y la propia Zaragoza y el monarca asumieran su papel defensor. Esto pudo provocar que el Capítulo fuera el encargado, por parte del Concejo, de organizar a partir del siglo XIV, las justas y torneos que solemnizaban en Zaragoza los grandes acontecimientos relacionados con la monarquía como coronaciones, natalicios o desposorios.

Fue tal el éxito de estos actos, con gran atractivo popular, que con objeto de regularlos y de fomentar entre los caballeros el ejercicio o destreza de las armas, el Capítulo estimó la conveniencia de crear una Cofradía de Justadores bajo el patrocinio del Señor San Jorge. Tuvo lugar el 12 de diciembre de 1457.

Esta Cofradía de Justadores alcanzó a ser tan popular que llegó a absorber, en la memoria colectiva de la Ciudad, al Capitol y pasaron a desempeñar un papel importante en los actos protocolarios de Zaragoza. Sus cofrades participaban en la misa solemne de San Jorge celebrada en la Aljafería, donde con casi toda seguridad se reunirían, y todos ellos portaban un cirio blanco con la cruz del Santo de Capadocia que los identificaba.

 

Ilustración: Fragmento del repostero-retablo de San Jorge, siglo XV. Propiedad de la RMCZ.

Fernando el CatólicoEl prestigio social y político que fueron adquiriendo los Justadores, unido a ese pasado de pertenencia a un grupo determinado y su apoyo a unos postulados renacentistas tan en boga a principios del siglo XVI, les llevó a solicitar a Fernando el Católico su deseo de constituirse en cofradía de infanzones.

En el archivo de la Real Maestranza se conservan unas ordenanzas del año 1504, confirmadas por el rey Fernando «El Católico», el 24 de mayo de 1505, reconociendo la transformación del antiguo Capitol en una Cofradía de Cavalleros e Infanzones de Zaragoza, bajo la invocación de San Jorge, Patrón del Reino de Aragón, y al servicio del Rey nuestro señor, formada por cuarenta cofrades y admitiendo también a Damas Nobles, con el nombre de Cofradesas.

Su sede corporativa se estableció en el Palacio de la Diputación del Reino, hoy desaparecido, en el que poseían un altar y un retablo dedicado al Santo Patrono de Aragón. Obtuvieron como distintivo el uso de una bandera o pendón en la que figuraba la efigie de San Jorge ornada con los cordones reales así como el uso de bandas blancas surmontadas de una cruz latina roja (la cruz de San Jorge) para sus procuradores.

Se les facultaba para celebrar procesiones, sufragios, inhumaciones y demás atenciones espirituales así como se les obligaba a celebrar anualmente varias justas y torneos en la Ciudad.

Ilustración: Fernando el Católico por Bernardino de Montañés

La realidad es que a partir de 1505 la Cofradía de Infanzones participa en todos los acontecimientos importantes de la Ciudad.

Todo continuó igual hasta 1591 año en que se producen en Zaragoza los sucesos provocados por la detención y posterior fuga de Antonio Pérez, Secretario del Monarca don Felipe II. Zaragoza se levanta en armas ante la presencia de tropas castellanas y en defensa de sus Fueros y la Cofradía de Caballeros de San Jorge se alinea inmediatamente en el bando aragonés.

Al frente se colocó el Justicia de Aragón Juan V de Lanuza el Mozo. Esto provocó que del perdón general otorgado por el monarca un año después, excluya deliberadamente a caballeros aragoneses como Diego de Heredia, Martín de Lanuza, Juan de Luna, Tomás Pérez de Rueda o Manuel Donlope entre otros muchos, todos ellos miembros de la Cofradía. A partir de este momento la Cofradía se sitúa en un discreto segundo plano esperando mejores circunstancias, pero fiel a sus principios fundacionales.

Ilustración: Juan de Lanuza por Nicolas Ruiz de Valdivia (fragmento)

Carlos II por Juan CarreñoY llegaron nuevos tiempos. En 1677 el monarca Carlos II honró a los Caballeros de San Jorge formando parte del elenco de la Cofradía. Dos años antes, , el 28 de marzo de 1675, el monarca había aprobado unas ordenanzas de 55 artículos.

Se mantenía la misma insignia y banda que debían portar sus miembros cuando salieran a pasear a caballo por la ciudad el día de San Jorge y siempre que se celebrase capítulo.

Se exigía para ingresar como cofrades en la misma se había de ser hijo o nietos de cofrades, por línea masculina, y los que no tuvieran esta calidad, habrían de tener título o privilegio de nobles a fuero de Aragón.

Debía demostrarse mediante la presentación de las Cartas Ejecutorias de Nobleza de Sangre o Jurisfirmas de Infanzonía, obtenidas en la Real Audiencia de Aragón o en la Corte del Justicia de Aragón, en sus personas, padres o abuelos paternos. Así como demostrar que ni ellos, sus padres o abuelos paternos, no hubieran tenido, ni tengan, oficios mecánicos, ni viles, ni botica, ni tienda abierta.

Los extranjeros a este Reino de Aragón, deberían probar la misma nobleza mediante certificación auténtica de la Real Audiencia o Chancillería del reino que procediesen. Se exigía que habrían de mantener una justa de caballeros, en la que se rompieran lanzas, el día de San Jorge a fin de conservar la tradición militar, regulada cuidadosamente mediante 41 capítulos.

La condición nobiliar de la institución queda patente en un testimonio notarial librado por el secretario de la Cofradía en 1653, el notario Juan Gil Calvete, en el que expone “que en dicha Cofradía, jamás, ni en tiempo alguno, no se han admitido en cofrade della persona alguna que no conste legitimamente que es hijodalgo de sangre…”.

Ilustración: Carlos II por Juan Carreño (fragmento)

 

Felipe VCon la muerte del último Austria se desencadenó la Guerra de Sucesión y la Cofradía de San Jorge, al igual que casi todo Aragón, optó por el Archiduque Carlos. Tras la victoria del pretendiente Borbón, Don Felipe de Anjou, Felipe V de España, todos los bienes de la Cofradía de Caballeros de San Jorge quedaron secuestrados.

No obstante, pese a este mal inicio de las relaciones, los Caballeros de San Jorge demostraron posteriormente su lealtad y patriotismo hacia el monarca y el Estado. Con la reestructuración de los ayuntamientos recogida en los nuevos decretos reales, el Concejo de Zaragoza pasó a ser gobernado por 24 regidores: 8 pertenecientes al Brazo de Nobles y 16 al de Caballeros e Infanzones. De esta manera la Cofradía pasó a regir los destinos de la Ciudad de Zaragoza por expreso deseo de Felipe V.

Ilustración: Felipe V por Jean Ranc

Los sitios de ZaragozaLos Sitios de Zaragoza de 1808 y 1809 representan uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la Ciudad y para la Cofradía de Caballeros de San Jorge no es una excepción.

El 24 de mayo de 1808 se sublevó la ciudad de Zaragoza en defensa de la Religión, el Rey y la Patria. Depusieron al Capitán General del Ejército, acusándolo de afrancesado, y proclamaron a José Rebolledo de Palafox Capitán General del Ejército y Reino de Aragón. Si bien es cierto que el levantamiento de Zaragoza contra el invasor francés fue eminentemente popular en su origen, no hay que olvidar que fue dirigido y sostenido por el estamento nobiliario en su condición de clase dirigente de la época.

El levantamiento se produjo bajo el grito de “por Dios, por la Patria y el Rey” contra un ejército revolucionario extranjero y ante esa situación no es de extrañar que al frente del levantamiento se pusiera la clase rectora de la época. Palafox, hijo de los marqueses de Lazán y cuyos ascendientes había pertenecido durante generaciones a la Cofradía de Caballeros de San Jorge, supo canalizar el levantamiento popular y ciudadano y muy pronto utilizó al estamento nobiliar aragonés como clase dirigente en la batalla.

Numerosos son los miembros de la Cofradía que participaron en los momentos más duros de los Sitios, pagando algunos de ellos con su propia vida. Muchos son los miembros de la aristocracia que protagonizaron hechos heroicos en defensa de la Ciudad; la Duquesa viuda de Villahermosa, que ausente de Zaragoza regresó de inmediato junto a sus dos hijos, uno de los cuales cayó prisionero de los franceses y el otro moriría en la defensa de la Ciudad, los Marqueses de Ariño, los hermanos de Palafox, la Marquesa viuda de Ayerbe, el Marqués de Tosos, el Marqués de Santa Coloma, el Conde de Sástago, el Barón de la Linde, el Conde de Aranda o la Condesa viuda de Bureta que, además de su labor humanitaria, arengó a la resistencia de los zaragozanos ahorcando en el balcón de su palacio un monigote representando a Napoleón.

Palafox por Fracisco de GoyaLa relación podría ser mucho más numerosa, pero únicamente resaltar que todos ellos tomaron parte directa en la defensa de la Ciudad y fue tal su participación que el 24 de diciembre de 1808 el Capitán General Palafox organizó el Cuerpo de Caballería de los Almogávares, formado por los Caballeros Infanzones del Reino, para enfrentarse al invasor y cuyos componentes habían de presentar previamente los títulos originales de sus Infanzonías por parte de padre y de madre. El escuadrón de caballeros participó activamente en la defensa de Zaragoza y fue el precedente inmediato de la transformación a Real Maestranza de Caballería.

Terminada la guerra y tras la huida de los franceses en 1813, los Caballeros de San Jorge restablecieron la actividad de la Cofradía. Destruído el Palacio de la Diputación del Reino, donde tenía su sede y con él la mayor parte de su archivo, utilizaron como tal la iglesia de Santa Isabel de Portugal, el Salón Consistorial, el palacio de la Aduana o el palacio de los marqueses de Ayerbe.

Fernando VIIEn el Capítulo General de 1818 se aprobó el proyecto de unas nuevas ordenanzas de las que se informó al rey Fernando VII, el 10 de octubre de 1819, con ocasión de la próxima celebración de sus terceras nupcias con Doña Josefa Amalia de Sajonia, suplicándole se dignase erigir a esta Corporación de Caballeros Nobles de San Jorge de Zaragoza en Maestranza de Aragón, en los mismos términos y condiciones que tiene concedidos a las otras asociaciones de igual clase que existen en el Reino. Respondió el monarca con inusitada rapidez que, ante la acreditada lealtad con que se habían distinguido los caballeros aragoneses durante la última guerra, aceptaba el establecimiento de una Real Maestranza en Zaragoza, por Real Orden de 25 de octubre de 1819, para la defensa de la Religión, el Rey y la Patria.

De esta manera se equiparaba a las otras cuatro Maestranzas existentes en nuestro país: Ronda (creada en 1572), Sevilla (1670), Granada (1686) y Valencia (1690). El Monarca designó primer Hermano Mayor a su hermano el Infante D. Francisco de Paula Antonio de Borbón (1819) y como primer Teniente de Hermano Mayor D. Pedro Ignacio Jordán de Urries y Palafox, Marqués de Ayerbe en 1823, ya que hubo que dejar transcurrir el “trienio liberal”.

En 1835 la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza fija definitivamente su sede en el palacio de Donlope, que fue adquirido en propiedad a la familia Jordán de Urries el 24 de junio de 1912, ocupando la Tenencia D. Luis Pérez Cistué.

Ilustraciones: Los Sitios de Zaragoza por Federico Jiménez Nicanor, Palafox por Francisco de Goya, Infante Francisco de Paula

Alfonso XIIIEl 14 de diciembre de 1908, Don Alfonso XIII aprobó por Real Decreto que los miembros de la Maestranza de Zaragoza pudieran utilizar como insignia de su distintivo la cruz de Iñigo Arista, perteneciente al primitivo blasón Real de Aragón.

El 13 de enero de 1916, Alfonso XIII autorizó admitir Damas, según la antigua costumbre abolida en 1819, previa la prueba de nobleza e hidalguía de sus cuatro primeros apellidos, al igual que lo establecido para los varones, aunque reducida a dos para las legítimas esposas de los Caballeros Maestrantes.

Poco años después por Real Decreto de 1922, se establecía que el jefe supremo de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza sería la persona reinante que tomaba el nombre de Hermano Mayor. La institución estaría formada por un número ilimitado de personas, elegidas entre lo más ilustre de la nobleza española, y agrupadas en dos brazos, de caballeros y de Damas.

Al igual que las demás maestranzas, la de Zaragoza fue privada del título de Real por la II República en 1931. Y tras la guerra civil, constituida la nación en Reino en 1947, recuperaría su titularidad de Real.

Ilustración: Alfonso XIII por Navarro Garcia de Vinuesa

En la actualidad la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza está formada por unos 160 caballeros y 150 damas.

Es una de las instituciones más antiguas de Aragón y como corporación nobiliar, además de cumplir sus fines estatutarios, se ha adaptado a nuestro tiempo y ejerce una importante labor de acciones y obras benéfico sociales y de promoción artística y cultural en la ciudad de Zaragoza.

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